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El maravilloso poder de la capacidad de absorción

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Introducirnos en el universo de la innovación requiere mejorar o desarrollar tres esferas en nosotros como bibliotecarios: 1. La relación con el cambio,  2. Las formas de asumir el trabajo en el nuevo mundo y 3. Las asociadas a innovación per se.   En nuestra primera mini-charla reflexionamos acerca de la relación con el cambio, con el objetivo de comprender que somos los únicos responsables de nuestro desarrollo profesional, nuestro desempeño y los resultados.   Esta reflexión la hicimos a partir de lo que en ConIngenio hemos denominado la cuádruple A:  Aceptación, Adaptación, Anticipación y Acción.  La suma de las dos últimas es lo que conocemos como transformación. La cuádruple A nos conduce al estado de mente abierta.  Si no hemos desarrollado al menos la primera, aceptación del cambio, no estamos listos para la innovación.   

Cuando ya tenemos conciencia de nuestra responsabilidad, podemos pasar entonces a la segunda, las formas de asumir el trabajo en el nuevo mundo, que nos invita a su vez a revisarnos desde:  1. La capacidad absorción, 2. Las habilidades del nuevo mundo y 3. La generación de conocimiento (libertad creativa). En esta mini-charla nos centraremos en la primera.    

Para empezar debemos decir que la capacidad de absorción, por fortuna, es una capacidad innata al ser humano.  Todos la poseemos, sólo que, no todos la desarrollamos en igual escala o medida. Y aunque es una expresión traída del mundo empresarial, la uso porque ilustra muy bien lo que proponemos en ConIngenio.  Para las empresas dicha capacidad es la habilidad de identificar, asimilar, transformar y explotar conocimiento externo* (Cohen y Levinthal, 1990). Es el motor de la innovación. Para nosotros como bibliotecarios es exactamente lo mismo. Si me tocara sintetizar diría que es la capacidad de mirarnos más allá del ombligo.   Como personas que ejercemos en bibliotecas, al margen del grado de especialidad, estamos en la obligación de nutrirnos con conocimientos de diferentes áreas, así como de articular nuestros saberes y acciones a las dinámicas del mundo emergente. Hago un paréntesis aquí para señalar que el declive de la bibliotecología, que no todos aceptan aún, se debe a eso, a que la convertimos en una disciplina cerrada y desarticulada de muchas realidades.  

Clic aquí para ver la presentación que acompañó la mini-charla 

Titulé la mini-charla “el maravilloso poder de la capacidad de absorción”, porque realmente manejar el conocimiento externo en nuestro espacio bibliotecario, nos transporta a ejercer una bibliotecología sostenible.  Existen muchas formas de hacerlo, es decir, de identificar, asimilar, transformar y explotar ese conocimiento. Las teorías del aprendizaje se encargan de proponerlas. Sin embargo, voy a abordar el tema en dos sentidos:  a. Una forma sencilla de lograrlo (el cómo) y b. El tipo de información mínima que deberíamos consumir para articular nuestro quehacer con este mundo nuevo (él con qué)

La forma desarrollar o mejorar la capacidad de absorción que resulta muy cercana —lejana en algunos casos— a nuestra profesión es la lectura.    Pero, no una lectura sencilla, sino la que nos transporta a la creación. Aquella en la que somos capaces de ir generando nuevas ideas o nuevo conocimiento por contradicción, asociación, exclusión o integración con lo que sabemos.  Con esto basta. Seremos otros después de eso.  

Sin embargo, si queremos ir más allá, entonces, jugaremos con dos herramientas más:  la escritura práctica y la acción. La escritura para tomar nota de las nuevas ideas o conocimientos y conceptualizar, organizar, documentar. Y La puesta en acción, para ejecutar y sistematizar, es decir, experimentar de forma inteligente.   Una de las razones por las cuales muchas experiencias bibliotecarias no trascienden, es porque no las sistematizamos.

La clave para desarrollar o mejorar la capacidad de absorción es: lectura creativa, escritura práctica, experimentación inteligente. 

Con respecto al tipo de información, es importante que todo cuanto consumamos, lo hagamos en función de nuestro quehacer.  Si vamos por un parque o por un pasillo de la universidad o colegio y vemos niños o jóvenes jugando o desarrollando otro tipo de actividades en sus dispositivos móviles, debemos leerlos por contradicción, asociación, exclusión o integración con lo que sabemos y plantearnos interrogantes.  Ejemplo: ¿Cuál es la mejor manera de acercarlos a la biblioteca sin entrar en disputa o competencia con su realidad y además hacer que se enamoren de lo que les voy a ofrecer?. Si vamos al supermercado podemos preguntarnos ¿Qué de esto puedo hacer en mi biblioteca, en mi puesto de trabajo o en mis actividades?.  De eso se trata leer. Porque no solamente hablamos de leer material documental, informativo o técnico sino también de leer personas, situaciones, experiencias de nuestro entorno y de otros.   La lectura creativa es universal. 

Con relación a los contenidos, todo es de utilidad. Según nuestra posición o cargo, necesitaremos oxigenar con conocimiento de otras disciplinas.  Así por ejemplo, quienes trabajan en el área de análisis y tratamiento de la información, deben conocer cómo se organiza, clasifica y cataloga la información en otros sistemas, por ejemplo los sistemas vivos, los sistemas computacionales, los sistemas sociales, entre otros,  y sobre todo en los sistemas inteligentes. Una lectura creativa de estas otras formas de trabajar con información puede transformar la bibliotecología. Pero, me centraré en cuatro temas que todo bibliotecario de hoy debe considerar casi que por obligación, para perfeccionar o desarrollar su capacidad de absorción, y dar el paso a la innovación: megatendencias, cuarta revolución industrial, Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con innovación y  nuevas economías.  

Las megatendencias, son vías o caminos al futuro que provienen de los cambios científicos y tecnológicos y de la transformación de las dinámicas de una sociedad.  Para profundizar en el tema mi recomendación es ir a libros como el de Enric Bas, Megatendencias para el siglo XXI del Fondo de Cultura Económica o a los productos del grupo de investigación en desarrollo regional del  TEC de Monterrey, que además de claros y sencillos, hacen énfasis en las megatendencias sociales y tecnológicas, las dos que a mi juicio, afectan de forma el ejercicio de nuestra profesión y a la bibliotecología propiamente dicha.   

La cuarta revolución industrial es justo lo que sucede ahora, lo que la pandemia nos acercó, una transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura digital.  Leer al World Economic Forum al respecto es interesante, ya que son los abanderados de este giro. 

Los ODS por su parte, le dan piso a la transición al nuevo mundo. Lejos de lo que proponen algunas organizaciones de bibliotecarios, se logran en las bibliotecas sólo con fuertes ejercicios de innovación. Más allá de recitar y multiplicar el mensaje debemos articularnos con grandes sistemas para coadyuvar a alcanzarlos. 

Por último, las nuevas economías como lo prospecta la carta de NESI (Nueva Economía e Innovación Social, marca de la Fundación Global Hub) son las dinámicas de producción de riqueza en las naciones.  Allí se rescata la economía de los valores donde los bibliotecarios y las bibliotecas pueden jugar un papel protagónico. También están la economía colaborativa, la digital, del conocimiento y la naranja, un mundo de oportunidades por explotar.  

La capacidad de absorción, entonces, facilita el análisis. 

Sólo es posible analizar con información suficiente. En un nivel más elevado, la absorción, involucra los datos y nos da herramientas para prospectar, es decir, para construir el futuro.  A ese estadio debemos proponernos llegar. Por ejemplo, a diseñar servicios a partir del estudio de la megatendencia educación personalizada, vitalicia y universal*  y a la luz de los datos de consumo de información de nuestro público objetivo próximo.  Sólo así vendrá una innovación real en nuestras bibliotecas. Por ahora, volvamos a nosotros e iniciemos el camino de la innovación, creando el hábito de la lectura creativa y diversa. 

 

*Cohen, W. y Levinthal, D. (1990) ‘Absorptive capacity: A new perspective on learning and innovation’, Administrative science quarterly, Vol. 35, No.1, pp.128-152. 

**Esta megatendencia se entiende como una educación para la vida, según el TEC de Monterrey.

Edna Carolina Rubio

Fundadora y directora GCI

En nuestra próxima mini-charla, hablaremos de megatendencias y bibliotecas

Puedes inscribirte haciendo clic aquí 

Las mini-charlas se  realizan los lunes a las 19horas GMT-5, vía Hangouts.   (Del 30 de marzo al 18 de mayo de 2020)

(GMT-5: Colombia, Ecuador, Panamá, Perú; México hora centro -hora de verano-)

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